En Cholula, durante el invierno, al caer la tarde suele bajar el viento gélido del volcán Popocatepetl, el sentir en la cara y el cuerpo ese aire congelado le da a las tardes un aire de nostalgia y recuerdos y suele crear la atmósfera perfecta para que sentado frente a una taza de café o caminando por las calles de la ciudad le vengan a uno, como una ráfaga, miles de recuerdos sobre las cosas que ha vivido en esta ciudad.
Esta tarde que caminaba por Cholula y mientras sentía ese frió en la cara y veía como el sol caía detrás de los volcanes dibujando a contraluz la silueta de los mismos, no pude evitar acordarme de una persona en particular, me imagino que ahora esta haciendo su vida mas allá de esos volcanes, hace mucho le perdí la pista y en tardes como esta, cuando tengo tiempo de pensar y de recordar, me pregunto que es de su vida, lo ultimo que supe fue que había regresado a México, su familia vivía en el norte del DF.
La conocí cuando estaba como por mi tercer semestre, simplemente caí desde el primer momento de verla, pasaron muchas cosas esos meses que convivimos, desgraciadamente la vida te separa y te va llevando por distintos lados, hoy sigo en Cholula, de ella no se nada, pero eso no evita que la recuerde y me pregunte por ella, sobre todo en las tardes frías y solitarias del invierno Cholulteca.
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